Acolcha el suelo
Esto ayudará a mantenerlo fresco durante más tiempo y también evitará que te salgan malas hierbas. Utiliza materiales orgánicos como corteza de pino, paja, estiércol o compost. Nutrimos la tierra Volviendo a sus ventajas, las cubiertas que van descomponiéndose nutren la tierra. No todas lo harán de igual manera ya que, por ejemplo, algunos tipos de acolchado provocan la acidificación del suelo. Atraemos biodiversidad En efecto, cubrir el suelo paja, serrín, corteza, hojas secas, césped cortado u otros restos de podas es una manera infalible de atraer biodiversidad. Su mera colocación facilita la aparición de vida en él. Esta ventaja está unida a la anterior, pues nutrir la tierra significa aprovechar su descomposición para que su superficie se enriquezca. De este modo, se consigue un efecto tremendamente positivo sobre la microfauna del jardín. Protegemos el suelo También conseguiremos proteger el suelo de las radiaciones solares y de los destrozos de las fuertes lluvia...

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